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UNA CAJA CON COSAS DENTRO

Caja

Cuenta atrás

Cuenta atrás 10.
“Y así fue como dejó, cerrando cuidadosamente la puerta, ese lugar misterioso que, sin duda, no volvería jamás a ver”.

9.
Un viaje en tren y un itinerario que realizaré recordando al viejo Robert Walser, al joven Alain Fournier:
La Chapelle d’Angillon, Sologne, Les Bas Berry, Bourges y Les Espargues.

8.
Desde que escribo en una caja, no puedo dejar de anotar otras cajas con cosas dentro. Página 272:
“Ya había inspeccionado vanamente no sé cuántas alacenas y armarios, abriendo, en los cuartos trasteros, una gran cantidad de antiguos paquetes de todas las formas, que tan pronto se encontraban llenos de envoltorios de viejas cartas y de fotografías amarillentas de la familia De Galais, como rebosantes de flores artificiales, de plumas, de penachos, y de pájaros pasados de moda. De esas cajas se escapaba no sé qué olor marchito, de perfume extinguido, que, de repente, despertaba en mí durante todo un día los recuerdos, las nostalgias, y detenía mis búsquedas”.

7.
Otra vez los recuerdos. Página 280:
-Lo que me gusta en usted –me dijo mirándome lentamente-, lo que me gusta en usted, no puedo saber por qué, son mis recuerdos.

6.
Una canción en la página 105 que hace que me acuerde de aquella película que ustedes vieron en San Sebastián (The red shoes, Michael Powell, 1948) mientras yo me metía en una sala en la que daban una del espacio:

Mis zapatos son rojos
Adiós, mi amor
Mis zapatos son rojos
¡Adiós, para siempre!

5.
En un primer momento me acordé en Erice y de Erick Zonka. Después pensé que Truffaut o Renoir podrían haber realizado una gran película con este material.
Pero hoy escribo que ese pueblo de provincias francés en el que se desarrolla la acción de El gran Meaulnes está en oriente.
Hou Hsiao Hsien. He estado repasando el comienzo de Millenium Mambo (2001). Y el tono de esta película es el mismo que encuentro en las despedidas, tristezas y ausencias de Meaulnes. La película comienza así, hablando de un tiempo lejano en el que sucedieron muchas cosas:
“Rompía con Hao-hao, pero él siempre la encontraba. La llamaba, le rogaba que volviera una y otra vez. Como si estuviera hechizada o hipnotizada, no podía escapar. Siempre volvía. Se decía a sí misma que tenía 500.000NT$ en el banco. Cuando los hubiera gastado, le dejaría para siempre. Esto sucedió hace diez años...”.

4.
Página 97:
“Meaulnes se quedó un momento desconcertado viéndola marcharse. Después siguió su camino. Entonces, la joven, desde lejos, en el momento en que se perdía otra vez entre la muchedumbre de invitados, se detuvo y volviéndose hacia él, le miró largamente por primera vez. ¿Era una señal de adiós? ¿Era para prohibirle que le acompañara? O quizá, ¿tenía todavía algo que decirle?”.

3.
En 1913, el escritor francés Alain Fournier publicó su primera y única novela, titulada El Gran Meaulnes. Fournier murió en 1914 en el campo de batalla de Les Espargues. Tenía 28 años. Justo la edad que tengo yo ahora.

2.
Anotaciones para un viaje francés que debo hacer en algún momento: La Chapelle d’Angillon, Sologne, Les Bas Berry, Bourges, Les Espargues. Y al llegar a Les Espargues, reservar una habitación en algún hostal, tomar unas últimas notas, sacar algunas fotografías en blanco y negro, cenar un plato de caza con vino de la región y escribir unas cartas postales antes de retirarme a dormir.

1.
La última vez que hice un viaje muy largo en tren, partí de Stuttgart, hice una parada en Estrasburgo y atravesé después una Francia nocturna y de invierno hasta llegar a París. Pasé un día en la ciudad y a la mañana siguiente volví al tren; después de muchas horas dormitando, leyendo, tomando algunas notas y mirando por la ventana del vagón, llegué por fin a la frontera de Irún. De aquel viaje emocionante y frío guardo en mi cuaderno una anotación sacada de la página 197 del libro Vértigo de W. G. Sebald:
“La presión bajo la que me encontraba no se aplacó hasta que el tren no estuvo rodando por el interior de la estación de trenes de Heidelberg, donde la gente que había en los andenes era tan numerosa que de inmediato los supuse fugitivos de una ciudad en vías de extinción o ya extinta”.
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Fine Atto Primo

1.
Hace unos meses escribía una carta en la que decía que a mi vuelta íbamos a hacer una sesión con vino blanco y embutidos para ver todos juntos La meglio gioventù (La mejor Juventud, 2003) de Marco Tullio Giordana. Justo hoy, a punto de cerrarlo todo, me acuerdo de esa película y recupero uno de los momentos que me gustaron mucho.

2.
Algún día viajaremos a Noruega.
Algún día volveremos a Italia.

3.
“He dejado a mis compañeros y sigo hacia el norte. No me creerás, pero te escribo desde delante de una pequeña iglesia de madera, a pocos pasos de un mojón que dice que por aquí pasa la línea del círculo Polar Ártico”.

4.
Próximos bailes (para el día 30 de julio):
¡A-na-tomía!

Toma única

Toma única Cosas para ir haciendo durante el verano (entre otras cosas):
¡Prepararlo todo para rodar unos cortos en súper ocho!
Después viajar a Madrid y proyectarlos en este festival pequeño y grande que han organizado Miguel, Rita, Nerea, Eva y algunos amigos más que viven en la capital. Yo me apunto.
Festival Toma Única
En la imagen, un señor muy majo despidiéndose y dando la bienvenida al mismo tiempo.

Volar (algunos números)

MONTEVIDEO (CARRASCO)-MADRID (BARAJAS):
IB 6864
07 de julio 14:20 horas
Tiempo de vuelo: 11 horas y 45 minutos.

MADRID (BARAJAS)-BILBAO:
IB 0448
08 de julio 08:25 horas
Tiempo de vuelo: 1 hora.

Tiempo total de vuelo: 13 horas. Es justo lo que mide todo el mar. El de verano. Y el del invierno.

Sessantotto

Sessantotto 1.
Acto final y feria en un pueblo italiano llamado Lugo.
Vittorio de Sica, junto con su escudero/guionista Cesare Zavattini, cierra la película Bocaccio 70 con un título que tienta a la suerte: La Riffa.

2.
Una vez me tocó un viaje a Suiza por comprar unos quesos en un gran supermercado. Por supuesto que cuando me lo dijeron no les creí y pensé que me obligarían a comprar cien kilos de emmental para poder canjear el premio. Pero no. El viaje salió, me acompañó mi hermana, visitamos Berna, Ginebra y un montón de fábricas de queso, nos regalaron un reloj y la última noche la guía del viaje se quedó a dormir en nuestro cuarto de hotel porque decía que el conductor del ómnibus que nos servía de transporte se había enamorado de ella y estaba tratando de entrar a su habitación por el balcón.
Creo que es la única vez en la que me ha tocado algo en un sorteo.

3.
También podría suceder lo de tropezarse al decir el nombre de Sophia Loren.
Ella trabaja en una atracción de feria, una vaquilla se escapa del mercado ganadero, todos corren asustados y un joven se hace el valiente frente al bicho.
Todo muy de Italia, todo muy de feria, todo muy de colores rojos.

4.
Y el momento culminante: sorteo de la lotería de Nápoles. El número elegido en ese sorteo será también el que gané la rifa realizada de manera clandestina en la feria. ¿El premio? Un viaje a un país llamado Sophia Loren.

5.
¿El 89?

Il lavoro

Il lavoro 1.
El tercer acto es también el más frío, el más serio, el más aristocrático. Luchino Visconti pone en escena un drama de techos altos, mármol de Carrara, sirvientes vestidos de uniforme azul y la actriz Romy Schneider hablando italiano con acento austriaco.

2.
Suena el teléfono. Y ella responde llorando:
-¿Quién es? ¿Mi padre? Sí, Antonio. Dígale que no puedo hablar ahora. ¿Por qué? Porque estoy trabajando. Por favor, dígale también que ya encontré empleo. Sí, un empleo. Gracias.

3.
Si pudiera elegir un trabajo (aparte de arquitecto, de músico y de entrenador de ping pong) elegiría escritor de cartas, viajero y nadador.

Historia de los árboles

Historia de los árboles 1.
De un texto escrito en un cuaderno que guardo en una caja desde hace casi dos años: “Me sucede a veces que cuando no puedo escribir recurro a la palabra “árbol” para empezar otra vez desde el principio. ¿Por qué esta palabra? No lo sé. Quizá tenga que ver con las raíces; o con una idea casi insconsciente que reconoce en esas cinco letras algo primitivo y básico”.

2.
Sacrificio (1986), Andrei Tarkovski. La película comienza con una imagen en la que puede verse a un padre y a un hijo plantando un árbol en mitad de un paisaje ruso. Y mientras cavan y preparan la tierra, el padre cuenta a su hijo una historia:
“Ven aquí, ayúdame, hijo. Érase una vez, hace mucho tiempo, un viejo monje que vivía en un monasterio ortodoxo. Se llamaba Pamve. Plantó un árbol estéril en la falda de un monte, como este. Y dijo a Ivan Kolov, su discípulo, que lo regase diariamente hasta que reviviera.
Pon unas piedras allí, ¿quieres?
Y así, cada mañana, Ivan llenaba un cubo de agua y salía; subía al monte y regaba el árbol marchito. Luego, cuando caía la noche, regresaba al monasterio. Así lo hizo durante tres años. Y un buen día, al subir al monte, vió que el árbol estaba cubierto de flores.
Digan lo que digan, seguir un método tiene sus virtudes. Sabes, algunas veces me digo a mí mismo que si cada día, exactamente a la misma hora, realizara siempre el mismo acto, como un ritual, inmutable, sistemático, cada día a la misma hora, el mundo cambiaría. Sí, algo cambiaría, ¡a la fuerza!”.

3.
Y me acuerdo también de Italo Calvino y de su novela El barón rampante (1957).
“Cosimo estaba en el acebo. Las ramas se agitaban, altos puentes sobre la tierra. Soplaba un leve viento; hacía sol. El sol estaba entre las hojas, y nosotros, para ver a Cosimo, teníamos que hacer pantalla con la mano. Cosimo miraba el mundo desde el árbol; todo, visto desde allí arriba, era distinto, y eso era ya una diversión”.

4.
Más cine y más árboles: el membrillero de Antonio López en El sol del membrillo, Víctor Erice, 1992.

5.
Tengo en casa un libro de fotografías realizadas por Tarkovski y hay una que siempre me ha llamado la atención. La imagen es simple: una habitación, una mesa y una ventana al fondo. El sol entra con fuerza e ilumina un jarrón con flores blancas y amarillas que hay sobre la mesa; a su lado, un plato con un limón y dos frutas que no reconozco; también un vaso, una tabla, un cuchillo, otro plato con una fruta cortada por la mitad, un frasco de medicinas y las sombras del jarrón de flores blancas y amarillas.
Siempre he querido saber qué flores eran las de esta imagen.

6.
Árbol.

Tocar el tambor

Tocar el tambor 1.
Ayer por la noche pensé en un viaje que tengo que hacer en algún momento. Quiero visitar los restaurantes de Teruel y dormir una noche en una posada de Calanda (Aragón). Comer cochinillo asado, cabrito al horno y melocotones (duraznos en Uruguay) con flan y nata de postre. Nunca he estado en Calanda, pero ayer noche me acordé de Buñuel y de sus tambores salvajes.

2.
Cinemateca Uruguaya programó el viernes 24 de junio a las 23 horas una sesión especial de Un perro andaluz, la película que Dalí y Buñuel inventaron en 1929. Lo especial de la sesión fue que el grupo musical El club de Tobi acompañó las imágenes con sus violines, violas y cellos.
Lo que más me gustó fue comprobar la similitud de movimientos entre una nube atravesando la luna, una navaja de barbero cortando un ojo y una arco de crines rasgando un instrumento de cuerda.
El público gritó en esa secuencia inmortal y una chica que estaba a mi lado se tapó los ojos con las manos.

3.
Matar una cabra de un disparo de revólver.
Sólo a un personaje de la talla de Buñuel se le podía ocurrir romper las fronteras entre realidad y ficción en el cine de esa forma tan salvaje. Fue en Las Hurdes, tierra sin pan (1932). Y es que el señor Don Luis sabía que en esto del cine lo que realmente importaba era justamente eso, el cine.
“Generalmente en un documental se toman vistas que corresponden al guión trazado de antemano y todas aquellas que nos ofrece la casualidad y que pueden ser interesantes para el filme. Nada de eso hice yo. Dividí el guión de trabajo en varias secciones, por ejemplo: alimentación de los hurdanos, escuela, construcción de los campos de labor, entierro, etc. Todas las vistas que veis en el filme hubieron de ser pagadas”.

4.
La foto forma parte de mi colección de imágenes disparadas dentro de un cine.
¡Pang, pang!

Repasos

Repasos 1.
16 de febrero del año 2005. Apuntes de la rueda de prensa que el director Tsai Ming Liang dio en el festival de Berlín para presentar su última película, The wayward cloud (Tia bian yi duo yun, 2005).

2.
Un periodista pregunta sobre la primera secuencia. Dice que es muy larga.
TML responde que él pensó en hacerla mucho más larga.

3.
TML: “¿Triste? No es una película triste”.
No es una película triste. No es una película porno. Es una película feliz. Dolorosamente feliz por momentos y felizmente feliz en su final.

4.
“No hago películas para contar historias. Esto es evidente para quien conozca mis otras películas. Me interesan otras cosas: los fragmentos de vida, los cuerpos… Que se vean los cuerpos. Muchas veces me pregunto sobre esa capacidad que tiene el cuerpo para ser a lo largo de los años lo más bello y lo más odioso. ¿Cómo afecta el paso del tiempo a los cuerpos? Quizá esa sea la clave principal de mis películas”.

5.
TML se acordó de Antonioni cuando le preguntaron porqué trabajaba siempre con los mismo actores.
“Lo único que sé hacer en esta vida es observar a la gente que me rodea; observar a los actores que trabajan en mis películas”.

6.
Hace unos años hubo una gran sequía en Taiwán. Y en aquella época, la gente comenzó a beber jugo de sandía en vez de agua.
“La falta de agua puede provocar un sentimiento de vacío, de soledad… La falta de agua es también la falta, quizá, de amor”.

7.
Sigo repasando cuadernos antiguos para establecer un itinerario que pueda ayudarme a entender qué es lo que va a suceder ahora.

Principio del fin

Leo un texto en el que se define el principio de incertidumbre que desarrolló en físico alemán Werner K. Heisenberg en 1927. No entiendo nada, pero a pesar de todo trato de establecer un paralelismo entre esa teoría, todas las películas vistas en los últimos meses y mi despedida uruguaya.
“Es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula”.
Estoy seguro de que es imposible.
También es muy difícil medir de forma precisa la posición y el momento en el que comencé a tomar notas para este cuaderno de cine. Cuando llegué era verano. Ahora es invierno. La temperatura actual en Montevideo es de 12 grados.
Hoy es la última clase. A las 19:30 pondremos In the mood for love (Wong Kar Wai, 2000).
La semana que viene sacaré las maletas de debajo de la cama.
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Henry Bengoa Inventarium

Henry Bengoa Inventarium 1.
Un mapa de la ciudad de Buenos Aires, con una equis en la calle Suipacha con Rivadavia y otra equis en la calle Paraguay con 9 de julio.

2.
Un papel en el bolsillo interior de la chaqueta en el que pone:
“Escribir algo acerca de los paseos por las grandes ciudades y relacionarlo con aquellas notas sobre comer con cuchara”.

3.
Una entrada al jardín japonés de Buenos Aires.
Número de control: E00048950.
Mayores: 4 Pesos.
En el reverso de la entrada hay un sello de tinta negra en el que puede leerse:
“Gracias por apoyarnos. Invitación válida hasta Diciembre del 2005”.

4.
Una entrada para la película Clean (2004) de Olivier Assayas.
Cine Cosmos, calle Lima 319.
Fecha: 18/06/2005
Función: 16:20
Precio: 8 Pesos.

5.
Una entrada para la sala ND Ateneo.
La Buena Vida.
Sábado 18 de julio, 23 horas.
Fila 2, asiento C3, sector platea.
Valor: 45 Pesos.

5.
Dos libros en el interior de una maleta de cuero negro:
-Aguafuertes vascas, Roberto Arlt.
-El gran Meaulnes, Alain Fournier.

6.
Una nota en la mesilla del Hotel Ailen, habitación 204, en la que puede leerse:
“Maggie Cheung. Los ojos de Maggie Cheung”.

7.
Dos bolsas de plástico en el interior del armario de la habitación 204. En las bolsas, siete películas en DVD:
-El Bonaerense, Pablo Trapero.
-Los muertos, Lisandro Alonso.
-Los rubios, Albertina Carri.
-La niña santa, Lucrecia Martel.
-Nadar solo, Ezequiel Acuña.
-Matrimonio a la italiana, Vittorio de Sica.
-Bocaccio 70, Luchino Visconti, Federico Fellini, Vittorio de Sica y Mario Monicelli.

8.
Una hoja de árbol en el interior de una cartera sin documentos y sin dinero.
Es una hoja amarilla. Pertenece a un árbol llamado Ginko (Ginkgo Biloba).
El Ginko es uno de los árboles más antiguos de la tierra.
Sus hojas parecen mariposas.

Los paraguas

Los paraguas 1.
Uruguay: un frente frío sigue atravesando el Este del país; prevalecerán las nubes y las lluvias. Se oirán truenos sobre el Nordeste.

2.
Japón: intensos chaparrones y tormentas han caído sobre Okinawa, una de las Islas Ryukyu de Japón. En Naha, la lluvia acumulada en sesenta horas ha sido próxima a 350 mm.

3.
Irán: el final del ciclo de cine iraní contemporáneo coincide con el día en que se celebran elecciones presidenciales en esta república islámica.
La película que proyectamos hoy se titula Barán (Mayid Mayidí, 2001), palabra persa que significa lluvia.

4.
El cartel de esta película es misterioso: muestra a la protagonista Zahra Bahramí mirando directamente a cámara. Pero es una imagen que no se da nunca a lo largo del metraje. Y pienso que es la forma que tiene el director para cerrar la historia más allá de la película: ella dice adiós mirando al suelo; él dice adiós con los ojos brillantes. No saben si volverán a verse. Llueve en la frontera de Irán con Afganistán. Y a pesar de la despedida y de la lluvia, él sonríe.
Zahra Bahramí mirando directamente a cámara. Zahra Bahramí mirando directamente a Hossein Abediní; y a nosotros.

5.
Una huella en el barro. Comienza a llover. Termina la película.

6.
Paraguas. Zapatos de lluvia. Una entrada para el teatro ND Ateneo. Una noche de hotel. Un pasaje de Buquebus en el que pone que mi barco sale a las seis de la mañana del sábado. Pasaré dos días en Buenos Aires. Es el último viaje antes del gran viaje. Es un viaje musical. Por eso me acuerdo de Los paraguas de Cherburgo (Les parapluies de Cherbourg), la película que Jacques Demy dirigió en 1964. Cantaré bajo la lluvia.

Estilo croll

Estilo croll Me escribe Aimèe desde Frontignan (Francia) y me cuenta que están ensayando el tema acuático de Mai-Mai para su próximo concierto.
El 8 de julio actuarán en el Café Baltimore de esta ciudad francesa y musicalizarán en directo la película de Jean Vigo Taris, ou la natation (1931).
Prometo llegar nadando hasta esa función.

Escribir ficciones

Poco a poco voy preparando las maletas para volver a casa y esto supone repasar archivos, cajas, cajones, armarios, dobles fondos y mirar incluso debajo de la cama. Y justo bajo un adoquín he encontrado un texto elaborado hace dos años: una vez entrevisté a Joaquín Jordá en su casa del Raval.

"Hablar de la figura del guionista en una película documental es una ficción absoluta. Lo que existe es la figura del documentalista, del informador, del recopilador de materiales. Que hay que llamarle guionista por ponerle un nombre, pues vale. Pero en realidad esa figura es la de un investigador, que generalmente es el propio realizador y su equipo de trabajo.
En mi caso, suelo partir de un tema sobre el que quiero profundizar. Después hay un trabajo amplio de documentación; no se trata de escribir un guión escena por escena, sino de saber todo lo posible sobre los personajes, los espacios donde se va a filmar y el tema de investigación. Todos estos datos marcan una cronología de trabajo, que va a servir sobre todo para que el equipo de producción organice el rodaje. Pero el proceso es muy abierto, e incluso debe forzarse esa apertura e incorporar a la filmación cualquier cosa imprevista que ocurra y que en un principio ni siquiera había pensado que pudiera formar parte del documental. Se trata de ir descubriendo la película a medida que se va filmando".

Tormentas (2)

Venecia. Un festival de cine a finales de agosto. Una bienal de arte que acaba de comenzar.
¿Es el cine un arte?, nos preguntábamos hace unas semanas en clase. Y les pasaba a los alumnos un texto titulado Manifiesto de las siete artes, escrito por el crítico italiano Ricciotto Canudo en 1914.
El videoarte... Yo qué sé.
¿Qué quiere decir esto?
"Una artista conceptual cuyo trabajo combina imágenes y textos dirigidos hacia representaciones culturales del poder, de la identidad y de la sexualidad, desafiando estereotipos y clichés". Lo han escrito los del jurado de la Bienal para justificar un premio a una artista.
¿Mi respuesta? Si dices muchas veces y muy rápido la palabra "jamón", terminas diciendo "monja". JamónjamónjamónjamónjamónjamónjaMonjamonjamonjamonjamonjamonja...
Repasaba esta mañana el diario La Vanguardia y rescataba una frase del artista Perejaume, que también fue actor en la película de Isaki Lacuesta Cravan versus Cravan:
"No arribarem mai a cap imatge on ens sigui possible descansar?".

Final del invierno más largo

Final del invierno más largo El grupo musical Mai-Mai trabajó en los años sesenta con algunos de los directores de la Nouvelle Vague.
Rescato el estribillo de una de aquellas canciones compuestas sobre la arena. Y repaso las poderosas imágenes de Hiroshima Mon Amour (Alain Resnais, 1959) para no olvidar que en algún momento, lejos dejará de estar lejos.
"Nôtres histoires d´amour sont les mêmes
comme si nous avions pratiqué
dans des piscines paraleles
la natation synchronisée".
Merci Mai-Mai.

Tormenta

Llovió mucho ayer por la noche. Incluso hubo truenos, relámpagos y palabras enfrentadas. ¿Por qué la película Kandahar de Mohsen Majmalbaf hizo que el ciclo de cine iraní perdiera su tono reflexivo y llegara a un discurso ruidoso y vacío? ¿Por qué nadie dijo nada cuando pasamos ¿Dónde está la casa de mi amigo?, A través de los olivos, Y la vida continúa o El globo blanco?
El final de El globo blanco me parece una crítica sutil, cinematográfica y total a una sociedad –la iraní- que deja a un lado los problemas de los refugiados afganos. ¡Y nadie dijo nada entonces! ¿Pensaron acaso que era una película sobre una niña y un pececito? ¿Y las películas de Kiarostami? ¿Acaso creen los que gritaban tanto ayer que la vida de los niños de aquellas películas era justa y feliz?
Pero claro, ayer todo era mucho más sencillo y se llenaron las bocas con Afganistán, con la guerra, con los americanos, con la situación de la mujer, con los burkas y con las minas antipersonales. Por supuesto que la situación en Afganistán es crítica. Pero ayer queríamos hablar de cine, de cómo el cine afronta cinematográficamente los temas conflictivos de la realidad. Sigo pensando que esta obra es un panfleto de cara a la galería occidental. Sigo pensando que es una mala película.
Más truenos: ¿Por qué a un “artista” no se le puede exigir nada? ¿Es que acaso el público tiene que aceptar cualquier cosa que se le ocurra a un “artista”? Yo no creo en el público pasivo y arrodillado ante la obra. Yo creo en un público que da su opinión de forma ordenada y argumentada. Y que entiende el contexto en el que se desarrolla este ciclo de cine.
¡Qué fácil el juego que propones, Majmalbaf!
¿Por qué dejaste de hacer películas un día y pasaste el testigo a tu hija Samira? Quiero pensar que te diste cuenta de que hiciste una película totalmente demagógica.
Hoy no llueve. La ciudad está tranquila. La vida continúa.

¿De qué hablamos?

¿De qué hablamos? Pidieron un ciclo de películas de amor. Y en eso estamos, alternando clásicos con películas contemporáneas. El jueves de la semana pasada proyectamos Casablanca (1942, Michael Curtiz). Ayer, Reconstrucción de un amor (2003, Christoffer Boe). Y seguiremos durante los meses de junio y julio.
Con todo esto de las películas de abrazos y despedidas, he recordado el título de uno de los libros de Raymond Carver: ¿De qué hablamos cuando hablamos del amor? Leí muchas veces aquel relato. Hasta que me di cuenta de que el cuento era una pregunta, no una respuesta.
Casi siempre sucede que las películas de amor son mucho más que películas de amor. La del danés Christoffer Boe es también una reflexión laberíntica sobre la creación literaria. ¿Qué es lo que está sucediendo en la vida de ese escritor que asiste y crea al mismo tiempo la pérdida de su esposa?
“Till Aimee.
Utan henne fanns det inget”.
Es la dedicatoria que abre el último libro escrito por ese personaje.
“Para Aimee.
Sin ella, no habría nada”.
Inicio con este ejemplo una lista de películas en las que se trata el tema de la escritura y sus abismos. Encabezando esa lista, La notte (La noche, 1961) de Michelangelo Antonioni.

Luces y sombras

Luces y sombras Me escribe el amigo R desde París y me dice que el misterioso director Isaki Lacuesta ha rodado estos días en Barcelona unas escenas para su película sobre Camarón, que se titulará La Leyenda del tiempo.
Sobre esta película que aún no existe diré que hubo un día en el que el director estuvo a punto de viajar a Japón para rodar una parte del proyecto con la actriz Kioko Fukada, una de las protagonistas de la película Dolls (2002) de Takeshi Kitano .
Sobre Isaki y las películas invisibles diré que en algún momento, quizá el año que viene, viajará a Argentina para rodar una historia sobre un desaparecido durante la dictadura. Se titulará La voz de Hugo.
Y termino esta nota con una sombra. Ha sido mi única intervención como actor en el mundo del cine. Fue durante el rodaje de Cravan versus Cravan (Isaki Lacuesta, 2002). Hice de sombra del poeta boxeador y sé que nunca voy a poder superar esta interpretación fantasmal.
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