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UNA CAJA CON COSAS DENTRO

Tocar el tambor

Tocar el tambor 1.
Ayer por la noche pensé en un viaje que tengo que hacer en algún momento. Quiero visitar los restaurantes de Teruel y dormir una noche en una posada de Calanda (Aragón). Comer cochinillo asado, cabrito al horno y melocotones (duraznos en Uruguay) con flan y nata de postre. Nunca he estado en Calanda, pero ayer noche me acordé de Buñuel y de sus tambores salvajes.

2.
Cinemateca Uruguaya programó el viernes 24 de junio a las 23 horas una sesión especial de Un perro andaluz, la película que Dalí y Buñuel inventaron en 1929. Lo especial de la sesión fue que el grupo musical El club de Tobi acompañó las imágenes con sus violines, violas y cellos.
Lo que más me gustó fue comprobar la similitud de movimientos entre una nube atravesando la luna, una navaja de barbero cortando un ojo y una arco de crines rasgando un instrumento de cuerda.
El público gritó en esa secuencia inmortal y una chica que estaba a mi lado se tapó los ojos con las manos.

3.
Matar una cabra de un disparo de revólver.
Sólo a un personaje de la talla de Buñuel se le podía ocurrir romper las fronteras entre realidad y ficción en el cine de esa forma tan salvaje. Fue en Las Hurdes, tierra sin pan (1932). Y es que el señor Don Luis sabía que en esto del cine lo que realmente importaba era justamente eso, el cine.
“Generalmente en un documental se toman vistas que corresponden al guión trazado de antemano y todas aquellas que nos ofrece la casualidad y que pueden ser interesantes para el filme. Nada de eso hice yo. Dividí el guión de trabajo en varias secciones, por ejemplo: alimentación de los hurdanos, escuela, construcción de los campos de labor, entierro, etc. Todas las vistas que veis en el filme hubieron de ser pagadas”.

4.
La foto forma parte de mi colección de imágenes disparadas dentro de un cine.
¡Pang, pang!
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