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UNA CAJA CON COSAS DENTRO

Mirar a cámara

Mirar a cámara Llegamos a Roma en avión y desde allí tomamos un tren que nos llevó hasta la costa del Mar Tirreno. Pasamos una noche en un pueblo del que ahora mismo no recuerdo el nombre. A la mañana siguiente, tomamos un barco que nos llevó hasta la isla de Giglio. Y mientras navegábamos, alguien dijo que desde la isla se podía ver Montecristo.
Escribo todo esto recordando la única vez que he estado en Roma.
Sigo con Rossellini. Me quedo con su etapa con Ingrid Bergman.
Ayer pasé Roma cittá aperta (1945). Es una película sobre la que se ha escrito demasiado, por lo que esto no es más que una lista muy personal de tres momentos:

1.
-¿Cómo podré reconocerlo?
-Se parará sobre el puente y silbará “Mattinata Florentina”.

2.
Títulos de crédito al final de la película:
“Sceneggiatura e dialoghi di S.Amidei con la collaborazione di F.Fellini”.
Es que la película tiene unos puntos –el humor, el humor- que son cien por cien Fellini.

3.
La fotografía que acompaña este texto.
Es mi secuencia favorita: el tranvía pasa frente a la cámara y las chicas que están apoyadas en la ventana sonríen a cámara. El resto de los pasajeros también miran a Rossellini y el niño que va colgado al final del vagón, saluda con un gesto y dice algo en voz alta que nunca se llega a escuchar. Pero imagino a ese niño y a esas jóvenes contando en sus casas que al pasar con el tranvía cerca de la Via Nomentana, había un señor y un grupo de gente filmando algo para el cinematógrafo.
¿Llegaron a verse alguna vez esas personas en las pantallas de un cine romano?
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1 comentario

Erri-Berri -

Por supuesto, ese cura tiene que ser de Fellini. Aunque Sabina dice que los curas son de Berlanga y las monjas de don Federico.
Ese partido de fútbol en la calle...
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